viernes, 23 de marzo de 2012

Antes de lanzar la pedrada...


Creo que muchos de ustedes, al igual que yo, les puede llegar a molestar una crítica. Ésta por más pequeña que sea, nos puede marcar y puede hacer que esas palabras retumben en nuestra cabeza por muchísimo tiempo. Es complicado recibir una crítica, especialmente si es algo que a nosotros no nos agrada, o si es muy repetitiva. En mi caso, se me hace tan difícil escuchar una crítica, por más pequeña que sea, pero yo me la tomo personal, como que lo estuvieran diciendo para herir, aunque esté consiente que el objetivo no es ese.

Pues ahora les pregunto yo, a cuántos de nosotros nos cuesta de igual manera hacer una crítica? Pues la verdad no creo que a ninguno de nosotros nos cueste criticar a alguien más. Es más, creo que es una de las cosas más fáciles de hacer. Las celebridades, y personas que viven en la "farándula", pues están expuestos a la crítica. Así como los políticos, pastores, jugadores, entre muchos otros. Todos son criticados sin piedad, y se intenta descubrir lo que (según nosotros) realmente son, cuando muchas veces criticamos sin saber.

Eso sí, si nosotros hacemos una falta igual de grave, nadie nos puede criticar. Les digo nosotros, por que yo también me incluyo. Les pregunto, como se sentirían si en sus oficinas cualquier persona que creyera saber del tema, o aunque lo supiera, les estuviera gritando que su trabajo es una basura y que mejor deberíamos de dedicarnos a hacer cualquier otro tipo de trabajo, por que para ese simplemente no SERVIMOS, o bien que nos vayamos a algún lugar en especial. Pues ahora les pregunto, ¿Qué creen que sienten los jugadores de futbol cuando éste tipo de situaciones les suceden a ellos? No creo que reciban ese tipo de críticas con una sonrisa en el rostro.

Y el propósito de éste texto no es criticar a las demás personas, no es criticarlos a ustedes. Es hacerles una invitación. Y es a que nosotros mismos nos hagamos una autocrítica. Nos mantenemos renegando que nadie hace nada, que todos hacen mal su trabajo, y que deberían de poner personas capaces en sus puestos, que por eso es que Guatemala está como está... Y así podría continuar. Pero el líder más grande de la historia comentó una vez "aquel que esté libre de pecado, que lance la primera piedra". Hagamos una auto reflexión de nuestro propio comportamiento y pensamiento, antes de bañar a alguien en piedrín...



domingo, 24 de julio de 2011

Todo tiene un por qué...


Comenzando éste año electoral, con un promedio de 20 muertos diarios, me dio por preguntarme en las razones por las que Dios me habría enviado a vivir en éstas condiciones. Un país que a los ojos del mundo es un "paraíso judicial" y por consiguiente, uno criminal. Vivimos en un país donde todos hacen lo que quiere y no existe la aplicación de la Ley.

He tenido la oportunidad de viajar a un país del primer mundo, y la verdad es una realidad totalmente diferente; es un estilo de vida, literalmente, de otro mundo. En un país donde existe 1 persona asesinada mensualmente, lo cual ya es algo un poco alto para ellos. Pero, en general, una sociedad totalmente culta y que se queja por que sus escuelas no tie
nen buenos calentadores, pero que en realidad está tan equipada como algunas universidades privadas del país. Repito, de otro mundo.

Durante mi estadía en éste lugar, pude compartir un año en la casa de un ministros evangélico, de la iglesia Presbiteriana Escosesa. Y una de las cosas que me llamó mucho la atención en uno de sus servicios, fue cómo intentó explicarle a la gente que los milagros de Dios sí existían. Pero es obvio que les cueste creerlo si viven en su "capsula de seguridad". Lo que me lleva al motivo de ésta nota.

Considero que Dios nos ha enviado a un país tan dominado por la violencia y la corrupción, para que nos demos cuenta de cómo es que Él puede actuar en nuestras vidas. Por que es muy complicado darse cuenta de las maravillas de Dios en un lugar donde uno puede salir a caminar a la calle a la media noche, teniendo la seguridad de que nada le va a pasar. Pero, en nuestro país el hecho de poder llegar a nuestros hogares sin haber escuchado disparos, sin haber visto o sido víctima de algún asalto, o incluso de que podamos ver a todos nuestros seres queridos sanos y salvos, ya es un milagro y aquí podemos ver cómo la mano de Dios se encuentra en nuestras vidas.

Por lo que hoy, le agradezco a Dios, no solo por el hecho de haberme dado la vida, sino porque puedo decir que durante mi corta edad, puedo ser testigo de cómo Dios puede obrar en la vida de las personas que le aman. Y le agradezco a Dios, por haberme enviando a mi linda Guatemala. Por que de no vivir en ésta situación, no sabría decir si mi fe sería tan fuerte como lo es ahora.